ASPECTOS BENEFICIOSOS DEL AGUA MINERAL ROCÍO EN LA MEDICINA ACTUAL

Una persona
sana puede llegar a vivir sin ingerir alimento sólido más de 2 meses, pero
pasar 48 horas sin beber nada de líquido, supondría un grave riesgo para la
vida.

Hay que
tener en cuenta que un 70% de nuestro organismo es agua, una porción que en los
recién nacidos puede alcanzar el 75%. Pero sólo con la respiración perdemos en
torno a 0,3 litros cada día, y cuando la temperatura rebasa los 30ºC o estamos
realizando un ejercicio físico importante, se puede llegar a perder 0,8 litros
por hora. A todo esto, se debe añadir 1,5 litros que eliminamos,
aproximadamente, con la orina, heces y salivación.

Se debe
asegurar un aporte equilibrado de agua al organismo, que según los datos
actuales, debe girar en torno a los 3 litros diarios, de los cuales 2 litros ha
de ser directamente de forma líquida, dado que una dieta normal , nos puede proporcionar
el equivalente a un litro. Así, a lo largo de toda una vida, un ser humano debe
ingerir alrededor de unos 50.000 litros de agua.

En nuestro
país, el 60 % de la población decide saciar su sed con agua mineral, y una
cuarta parte de ellos utiliza aguas mineralizadas del tipo Rocío. En
situaciones de emergencia es posible sobrevivir tomando solamente 0,5 litros de
agua al día, siempre y cuando se evite al máximo la sudoración. Esa cantidad es
suficiente para producir 300 ml. de orina, la cantidad mínima para excretar los
productos de deshecho y no "envenenar" la sangre.

La gran
importancia de mantener el equilibrio hídrico del organismo es porque el agua
es el compuesto químico que más abunda en el cuerpo humano. Algunos órganos,
como los riñones contienen alrededor de un 83% de agua. Algo menos incluyen el
tejido conjuntivo (80%) y el corazón, los pulmones y la sangre alrededor del
79%.

En el
extremo opuesto se situaría el tejido adiposo, que tan sólo contiene un 15%. De
ahí que la proporción de agua en el cuerpo, disminuye inversamente proporcional
al aumento de grasa. El organismo femenino también suele contener menor
proporción de agua, debido a que determinadas funciones fisiológicas, como, por
ejemplo, la maternidad, exigen mayor acumulación de grasa.

Cuando la
falta de agua rebasa el 1% del peso corporal, la hormona antidiurética pone en
marcha los sistemas de alarma renal, avisando del peligro de deshidratación, y
así los riñones reducen drásticamente la formación de orina. Al mismo tiempo,
el agua corporal se redistribuye, fluyendo de los lugares que menor agua
necesitan, hacia donde es imprescindible para mantener las funciones vitales,
como los pulmones, el cerebro o el corazón. 
Una de las zonas donde antes comienza a desaparecer es en la mucosa
bucal, de ahí que, al perder agua, se note sensación progresiva de sequedad de
boca.

El
organismo humano puede llegar a perder casi la totalidad de sus reservas de
energía (casi toda la grasa y la mitad de las proteínas) pero si pierde entre
un 15 y un 20% de su agua corporal, puede morir de uremia (acumulación de
productos tóxicos en la sangre) y cuando se intoxica la sangre, todos los
órganos empiezan a fallar.

De hecho,
el agua es esencial para la digestión, la regulación de la temperatura
corporal, la absorción de oxígeno de los pulmones. Actúa como lubricante entre
los huesos y en los ojos, es un elemento imprescindible para la sinapsis
neuronal, y, por tanto, para la actividad cerebral y el funcionamiento de
nuestro sistema nervioso.

Es de vital
importancia para la eliminación de productos de deshecho a través de las heces,
el sudor y la orina. Cuando la ingesta de agua es insuficiente, el color de la
orina se convierte en dorado oscuro, aunque hay que tener en cuenta, que
ciertos productos, como la riboflavina, suele oscurecer el color de la orina de
una forma natural.

Cuando la
entrada de agua en el organismo es la normal, el color de la orina es amarillo
claro o limón pálido, y esto es fundamental para asegurar la salud de los
riñones, la vejiga urinaria y la próstata.

En los
varones y las mujeres normales, la orina de la vejiga es estéril o contiene una
mínima cantidad de flora bacteriana, inocua cuando es un pequeño número de
colonias. Cuando la frecuencia de micción es baja, debido a un pobre aporte de
agua, hay más probabilidades de proliferación bacteriana, sobre todo a nivel de
la vejiga urinaria, pudiendo provocar cistitis recurrentes.

El primer
tratamiento y más natural, para profilaxis de infecciones del tracto urinario,
es el aumento de la ingestión de agua, de forma que provoque una limpieza, por
arrastre, de las posibles formaciones de flora bacteriana; además desbloquea el
posible sedimento de elementos formes de los túbulos del glomérulo renal, como
pueden ser: células, leucocitos, hematíes y cristales de diversas sustancias.

Donde se
nota realmente la importancia del tratamiento preventivo natural con agua
mineral Rocio, es en evitar la formación de cálculos renales, ya que, según la
composición del agua, puede ser útil para combatir la formación de
precipitaciones de distintas sustancias.

El Agua
Mineralizada Rocío, por su aporte de bicarbonatos, alcaliniza la orina, siendo
básico para la dilución de los cristales de ácido úrico, evitando la formación
de cálculos de este material, o de otros como los de oxalatos, que acostumbran
a utilizar como núcleo de la litiasis, un cristal de ácido úrico. Los cálculos
de cistina pueden tratarse alcalinizando la orina y aumentando el aporte de
citratos y potasio, siendo el mejor tratamiento beber 2 vasos cada 2 horas
durante el día y 2 vasos por la noche, de agua rica en bicarbonatos y potasio
como el Agua Mineralizada Rocío, logrando así una diuresis de 3 a 4 litros
diarios.

El riñón es
el gran órgano depurador de la sangre, y uno de los minerales que expulsa, con
más capacidad de formación de cálculos, es el calcio. Para evitarlo, debemos
diluir al máximo la orina, sobre todo cuando hay mayor riesgo de sobresaturarla
de calcio, es decir, 2 a 4 horas después de las comidas, por las noches, cuando
hace mucho calor (deshidratación) y en el ejercicio físico. En casos de calor
excesivo o intenso trabajo físico, es importante que el agua mineral esté
equilibrada con una cierta cantidad de sodio, como sucede con el Agua
Mineralizada Rocío, para evitar una diuresis excesivamente rápida, y así mantener
el equilibrio electrolítico.

































Estas son
algunas de las grandes ventajas de este preciado bien que nos brinda la
naturaleza.