EL MEDIO ACUOSO

- Es el
medio en el que se desarrollan los procesos químicos en el organismo. Actúa
como substrato o producto de reacciones metabólicas.

-
Transportador por la sangre de sustancias necesarias para la nutrición de las
células, lo cual requiere su solubilidad en agua o su asociación con otras
sustancias que permitan hacerlas solubles. Es el solvente universal de los
nutrientes y constituye el medio de absorción, transporte y utilización de la
célula.

- Vehículo
para excretar productos de desecho. Como principal componente del líquido
extracelular, permite la eliminación de catabólicos tóxicos para el organismo
si se acumulan en exceso (urea, ácido úrico, etc.).

- Lubrica y
proporciona soporte estructural a células, tejidos y articulaciones.

- El alto
calor específico del agua sirve para regular los cambios de temperatura, pues
el agua es capaz de tomar o ceder cantidades importantes de calor sin que se
modifique mucho la temperatura corporal. De esta forma nos protege de cambios
de temperatura que podrían poner en peligro la vida, independientemente de la
temperatura externa. Esta es una de sus más importantes funciones.

- El
elevado calor de vaporización del agua (necesita absorber mucha energía para
vaporizarse) permite que, cuando la temperatura de nuestro cuerpo aumenta (por ejemplo,
en ambientes muy cálidos y cuando se realizan ejercicios físicos intensos), la
sudoración que se produce nos protege, evitando un sobrecalentamiento. El
organismo humano es muy poco eficaz a la hora de transformar la energía
almacenada en los alimentos en energía mecánica para realizar trabajo, pues un
porcentaje alto (70-80%) se pierde en forma de calor. Es importante tener en
cuenta que, aunque el sudor es una forma muy eficaz para eliminar calor, puede
dar lugar, cuando es prolongado, a una excesiva pérdida de agua que, si no se
reemplaza, puede causar graves problemas. De hecho, el organismo necesita
equilibrar, mediante la ingestión de líquidos, las pérdidas de agua producidas
para poder seguir manteniendo la capacidad de regular la temperatura corporal.
Cuando las pérdidas de sudor exceden peligrosamente a la ingesta, el sistema circulatorio
no es capaz de hacer frente a la situación y se reduce el flujo de sangre a la
piel. Esto da lugar a una menor sudoración y, por tanto, a una menor capacidad
para perder calor. En estas condiciones se produce un aumento de la temperatura
corporal que puede tener consecuencias fatales. De ahí la importancia de cuidar
la adecuada hidratación antes, durante y después del ejercicio. No hay que
olvidar tampoco la necesidad de un adecuado aporte de electrolitos que puede
realizarse con el consumo de Agua Mineralizada Rocío.

Aunque el
agua se excluye a menudo de las listas de nutrientes, es un componente esencial
para el mantenimiento de la vida que debe ser aportado por la dieta en
cantidades muy superiores a las que se producen en el metabolismo. El agua
puede considerarse como un verdadero nutriente que debe formar parte de la
dieta equilibrada. De hecho, en la actualidad, muchos países incluyen entre sus
recomendaciones dietéticas la de ingerir una determinada cantidad de líquidos,
principalmente agua de bebida (1.5 a 2 litros/día = unos 6 a 8 vasos al día, en
climas moderados), recomendación que ya aparece en las pirámides nutricionales
de algunos grupos de población en las que el agua debe ocupar siempre la base.















Además,
puesto que el cuerpo tiene una capacidad muy limitada para almacenar agua, debe
ser ingerida diariamente en cantidad aproximadamente igual a la que se pierde.
Normalmente la sensación de sed, invitándonos a beber, permite satisfacer
nuestras necesidades de agua, pero no siempre ocurre así. Puesto que el
mecanismo de la sed aparece cuando el proceso de deshidratación ya se ha
iniciado, es aconsejable beber incluso aunque no se tenga sed.